Archive for the ‘Política/Sociedad’ Category

Recetas Económicas (IV): Sanidad

Continuamos con la serie de recetas económicas, de las que ya hablé aquíaquí y aquí. Esta vez, hablaremos sobre nuestro sistema sanitario, el cual, a pesar de sus innumerables beneficios, adolece de una serie de problemas que, si no los atajamos pronto, harán que todos perdamos.

Sanidad:

  • El problema no son los inmigrantes: Muchas veces he oido que el problema de la sanidad es que, como es universal, viene la gente de fuera, los inmigrantes, y sin pagar nada les pagamos todo tipo de operaciones. Qué malos que son, ¿verdad? Pues no solo esto no es verdad sino que, creo que todos los que dicen eso deben plantearse una pregunta, ¿De verdad queremos un mundo, un pais, donde la gente que necesita atención médica de verdad no puede tenerla? En mi opinión, el nuestro es un sistema que vale la pena proteger. No se trata del “todo vale”, sino de dejar de buscar excusas (“la culpa es de los inmigrantes”) y empezar a buscar soluciones para poder mantener nuestro sistema sanitario de una forma más sostenible.
  • Copago para las consultas de bajo riesgo: La solución a nuestro sistema sanitario, de nuevo, proviene del extranjero. Tanto Francia como Suiza, por poner algunos ejemplos, tienen lo llamado Copago. Es decir, el usuario de la sanidad paga un precio muy subsidiado por cada vez que utiliza la sanidad pública, ¿Injusto? Mucha gente parece creerlo pero la diferencia entre la justicia o no de este sistema está en los detalles. Un sistema de copago justo debería tener las siguientes características:
  • Exención para los más pobres: Los menores de edad, los que no tengan sustento o casa, ciertos jubilados… deberían tener algún tipo de exención, ya sea total o parcial
  • Debe suponer una bajada de los impuestos: No vale el, “recaudamos por aquí, y recaudamos por allí”. Debe haber un impacto claro de ahorro sobre los presupuestos de la Seguridad Social
  • Debe consistir de una parte fija, por consulta por ejemplo, y de una parte variable en ciertas operaciones. Por ejemplo, hay operaciones que la seguridad social hoy en día no practica, pero que quizás podría empezar a hacerlo si pudiese cobrar un % a sus clientes.
  • Debe haber un máximo total pagado cada año: Para evitar que aquellos enfermos crónicos o con mucha mala suerte acaben pagando cifras altas, habría que poner un importe máximo que pueda pagar una persona/familia.

    ¿Que beneficios tendría este sistema?

  • Establece una barrera de entrada a los “ladrones de tiempo”: Todo el mundo sabe que lo gratis no se valora tanto. Por ejemplo, en mi empresa, antes había cafe gratuito y la gente se tomaba 5-10 cafes diarios y los escritorios se llenaban de cafes medio vacios. Hace unos meses, en cambio, decidieron cobrar 20 centimos por cafe (el importe se dona a una ONG) y el consumo de cafe bajó casi un 60%.
  • Reduce el impacto sobre los presupuestos
  • Establece una progresividad, donde los que más utilizan el sistema contribuyen más a él pero tampoco excesivamente.
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Recetas Económicas (III): Inmobiliario

Continuamos con la serie de recetas económicas, de las que ya hablé aquí y aquí. Esta vez, hablaremos sobre el sistema inmobiliario Español y como podríamos afrontar un cambio de paradigma en nuestro sistema productivo.

Inmobiliario:

¿Alquiler o compra? La mayor parte de los Españoles piensan que “alquilar” es tirar el dinero y la única razón por la que no compran es porque no tienen dinero para hacerlo. Estoy totalmente en desacuerdo.

Aunque se dice que el alquiler en España esto es caro y por esto no se alquila, realmente es al revés. Hay tan poca oferta de alquiler en España que hace que los alquileres sean más altos, lo que aumenta la demanda de compra de casas, lo que a su vez hace que las casas suban de precio. Un círculo vicioso.

Si queremos solucionar el problema inmobiliario español, debemos contemplar al menos las siguientes propuestas (recomiendo leer este artículo también):

  • Modificar los gastos aplicables a la compraventa de casas: Cuando se compra una casa, se han de pagar gastos a parte del valor propio de la casa (normalmente suelen ser un 10% del valor). Esto significa que, si A compra una casa por valor 100, acaba pagando 110. ¿Y que pasará cuando A quiera vender la casa? Que intentará venderla por 110 como mínimo para no perder dinero. Entonces es cuando viene B, y la compra por 110, pero al él le cuesta 121 por los gastos, y así sucesivamente. Esto es claramente una burbuja INFINITA y que produce una serie de ineficiencias que hemos sufrido en nuestras carnes con la crisis (una de ellas es el pago en dinero B de parte de las casas, para reducir el importe escriturado). De ese 10% de gastos, casi un 7% es el impuesto de ITP (transmisiones patrimoniales), un impuesto que se podría reducir o incluso eliminar, aunque habría que buscar otras fuentes de financiación para las CCAA.
  • Modificar la ley para dar una mejor cobertura al Propietario: Si se aumenta la protección al propietario, supondría menores alquileres y menores fianzas. Un par de propuestas para modificar que agilizarían el proceso enormemente:
  • Posibilidad de elevar a escritura pública los contratos de arrendamiento, lo que permitiría llevarlo a juicio de forma mucho más rápida
  • Modificar la exigencia de 5 años mínimos para el arrendador para dar más flexibilidad al sistema
  • Modificar la exigencia de “máxima subida anual” al IPC. El IPC no es buen indicador de la evolución del mercado inmobiliario. Esta “máxima subida” hace que los precios iniciales de los alquileres sean mucho más altos de lo que podrían ser ya que, unido a la exigencia de “mínimo 5 años”, significa que, una vez que firmes un contrato, durante 5 años no vas a poder subir a ese inquilino más que el IPC.
  • Modificar el tratamiento fiscal de los alquileres:
  • Aumentar las deducciones para el inquilino y el techo de 24.000€ actual
  • Reducir los impuestos al propietario que alquila la casa

Recetas Económicas (II): Pensiones

Continúo con mis “recetas económicas”. Empecé hablando de soluciones a nuestro sistema laboral y de empresas y hoy voy a seguir con otro tema aun más controvertido si cabe: Las pensiones.

Pensiones:

El sistema de pensiones es insostenible. Cada vez vivimos más y cada vez hay menos nacimientos por lo que cualquier persona puede ver que una reforma es necesaria. El problema es, ¿Cual? Para mi una reforma de pensiones debe contener los siguientes principios:

  • Debe ser proporcional a lo aportado a lo largo de la vida
  • Debe ser sostenible
  • Debe ser obligatorio para todos los trabajadores y debe contener previsiones para aquellos que no hayan podido trabajar o que no lleguen a un mínimo.

Muchas personas creen que esto solo se puede conseguir mediante un sistema de reparto como el actual, pero yo discrepo. Es más, creo que el futuro de los sistemas de pensiones mundiales va de camino a la capitalización y el modelo que me parece más ajustado es el Modelo Sueco, cuyos detalles podemos encontrar en este completísimo estudio del gobierno sueco o este otro de Boston University (en inglés).

La reforma tendría que tener 3 pilares:

Flexibilidad de entrada a la jubilación. Si quieres jubilarte a los 60 o a los 70, daría igual, excepto que tu pensión sería mayor o menor.

El monto de la pensión corresponde:

  • Un mínimo (podría asociarse al salario mínimo, junto con complementos por mantenimiento de hijos/nietos o por dependencia) y,
  • Superando ese mínimo, la pensión sería proporcional a lo aportado por el individuo a lo largo de toda su vida laboral (no solo los últimos 15 años como hasta ahora) aplicando un “parámetro de corrección”, que tendría en cuenta la previsión del PIB del país y el número actual de parados/trabajadores, para dar con una cifra sostenible en el tiempo y que el sistema nunca pudiese colapsar.

Incentivar los planes de pensiones individuales:

  • A través de beneficios fiscales reales, no tal como han realizado en los últimos años.
  • Incentivar los planes de pensiones de las compañías a los trabajadores, con ajustes fiscales.
  • Como los planes de pensiones españoles tienen unos rendimientos deplorables, se podría asimilar nuestro sistema al americano donde, en vez de planes de pensiones, tienen “cuentas de pensiones”, donde todo el dinero que entra ahí no puede salir hasta la jubilación a cambio de un beneficio fiscal. Dentro de estas cuentas, las personas podrían comprar acciones, bonos, ETF o fondos de inversión; todo libre o casi libre de impuestos.

Sin embargo, para mi el punto de partida es diferente al de muchas otras personas. Para mi, un sistema de pensiones JUSTO nunca podrá estar separado de las vicisitudes de la economía, ya sea porque el país vaya mal o porque la bolsa donde estuviesen invertidos nuestras jubilaciones sufra un crash (suelen ir bastante unidos).

Es decir, en un sistema justo, las pensiones PODRÁN BAJAR y no estarán garantizadas. Esto, que a muchos hará poner el grito del cielo se basa en una simple premisa: “Ajo y agua señores”. ¿Te tocó una época buena y tuviste una pedazo pensión? Me alegro por tí. ¿Que te tocó en la crisis y no pueden darte más que la pensión mínima? Pues… lo siento.

A mis abuelos les tocó luchar en la guerra civil y nunca andaron por ahí diciendo que se les debía algo. La vida es la vida, y nuestros antepasados cagaban en las calles. Alegrémonos de lo que tenemos y centrémonos en hacer un sistema sostenible y lo más justo posible, en vez de estar en Yuppilandia.

Recetas Económicas (I): Laboral

Yo siempre he pensado que en política económica, como en casi todas las cosas de la vida, ya está todo inventado. Así que, voy a proponer aquí una serie de recetas para que España salga del atolladero donde está metida. No es una lista exhaustiva ni mucho menos, pero creo que si hiciésemos 1/10 de estas propuestas nuestra situación mejoraría sustancialmente.

La mayor parte de ellas se basan en el copia pega de políticas de otros países. Esto puede llevar a mucha gente a decir “Es que España no es Alemania”, “Lo que funciona en Dinamarca no funciona en España…” No estoy de acuerdo. Aunque hay diferencias culturales, creo que esos casos de “Eso no funcionaría en España” son simples casos de profecía autocumplida. El sentido común y las buenas políticas existen y, aunque deban ser adaptadas a la realidad de cada país, eso no significa que no puedan aplicarse.

Además, hay que aprender de los mejores, ¿No creéis?

 

Hoy voy a comenzar tocando el tema del trabajo, tanto desde el punto de vista del trabajador como del empresario. ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra situación?

 

Laboral:

Existen muchos estudios en los que se presentan algunas posibles soluciones (como este o este otro). De entre todas las propuestas que he leído, me quedo con estas:

  • Modelo austriaco: De todos los aspectos del modelo, lo más favorable para la regulación laboral es que el fondo pertenece al empleado; es decir, si se va de la empresa, todo lo que ha ido acumulando se mueve con él a la siguiente empresa donde vaya. Esto favorece la Movilidad a la vez que reduce el salario real de los empleados ya que las empresas tendrán en cuenta este “sobresueldo” que tienen que disponer. Sin embargo, el efecto neto podría ser positivo si esto supusiese una bajada en las cuotas empresariales a la Seguridad Social.
  • Contrato unico creciente: Muy bien explicado en el enlace adjunto. El contrato temporal es una lacra social no porque lo sea en sí, sino porque se utiliza mal. Esto puede solucionarse de dos formas, vigilando más (lo que supone un mayor coste en cuanto a funcionarios e inspecciones) o unificar el contrato y hacerlo sostenible. Creo que la segunda opción es mejor ya que no aumentará los costes y favorecerá la contratación de los más jóvenes y los que empiezan el trabajo. Además, la ley debería permitir que las empresas y particulares pudiesen pactar indemnizaciones mayores (Por ejemplo, empezar en un tramo superior de los escalones).
  • Modificación de la negociación colectiva: La negociación colectiva, tal como se entiende en España, es una lacra. ¿Cómo es posible que los sindicatos y la patronal (que representan a una pequeñisima parte del tejido empresarial español) puedan decidir sobre todas las empresas del país? Esto genera una serie de ineficiencias que hacen que las pequeñas empresas tengan que sufrir mucho más de lo necesario para salir adelante, además de favorecer el trabajo sumergido. Una medida a considerar es que los acuerdos de empresa, ya sean convenios de empresa u otros acuerdos que se alcancen entre los empresarios y los comités de empresa o los delegados de personal, puedan prevalecer sobre los convenios de ámbito superior.
  • Otro opción, a parte de todas estas medidas, es la llamada “Flexiseguridad” que tan buenos resultados está teniendo en Dinamarca. La flexiguridad es la combinación de la flexibilidad para la empresa con la seguridad para el trabajador y con mucha intensidad en las políticas activas de empleo. En otras palabras, costes de despido bajos y protección por desempleo alta. La idea es que lo que funciona es proteger al trabajador, no necesariamente el puesto de trabajo.

 

Emprendedores:

En este articulo de Jesus Encinar (fundador de Idealista) podemos ver muchas buenas propuesta; yo me quedo con estas:

  • Fácil crear nuevas empresas: Aunque la mal llamada “Ley de Economía Sostenible” ha modificado algo, aun queda mucho trabajo por hacer. Concretamente, deberíamos copiar las legislaciones de aquellos paises que siempre están arriba en el Ranking de creación de empresas, como Singapur, Australia o Nueva Zelanda. Esto añadiría flexibilidad a nuestro sistema.
  • Autónomos sin cuota: Además de facilitar la creación de empresas, se debe promocionar la figura del autónomo. Aunque una de las mayores quejas es la falta de protección social que tienen, mucho más grave es la necesidad de que cualquier autónomo, para poder operar, se tiene que dar de alta a la seguridad social y empezar a pagar casi 250€ al mes, ya tenga beneficios o no, o incluso sin tener ingresos. Esto lo único que hace es favorecer el trabajo sumergido. Una posibilidad sería permitir a cualquier autónomo conseguir un nº de CIF y la posibilidad de cargar IVA de forma sencilla y casi gratuita (por ejemplo, una tasa fija para darse de alta en autónomos).
  • Reducción de costes de seguridad social: Aunque mucha gente no lo sabe, lo que se ingresa en el banco no es todo lo que la empresa paga por nosotros. Es más, ni siquiera lo que vemos en nuestra nómina bruta lo es. La empresa, además de nuestra nómina, tiene que pagar al estado las cuotas de seguridad social, que suelen ser más o menos el doble de lo que pagamos cada uno. Es decir, si tu en tu nómina estás pagando 200€ a la SS, tu empresa, además de tu nómina al completo, está pagando otros 400€ a la SS que tu nunca verás. Esto supone que el coste de contratación “oculto” de las empresas sea mayor que el pensado. Si se estableciese el fondo austriaco y se modificasen algunos aspectos de la sanidad y de las pensiones, estas cuotas podrían reducirse para incentivar la contratación (baja el coste de contratación, pero sin que los salarios reales lo noten)
  • Facilitación de capitalización del paro: Otra opción poco conocida por los Españoles es la capitalización del despido, que permite a los empleados que fueron despedidos y con derecho al paro a que le paguen todo el paro que se le debe (por ejemplo, dos años enteros), de una sola vez para poder fundar una empresa. Ahora mismo esta es una opción que solo se permite a los despedidos, pero creo que sería bueno permitirla también a aquellos que decidieron salirse de la empresa de forma voluntaria (aunque obviamente, no obtendrían tanta cantidad como los que sí tienen derecho al paro).
Próximamente publicaré mis opiniones acerca de la sanidad, el mercado inmobiliario y el sistema de Pensiones. ¡Espero que os guste!

 

 

Soluciones para Haiti

Llevamos ya muchas semanas con Haití, pero todas las soluciones son de “reconstrucción de Haiti”. Sin embargo, Senegal ha ofrecido otra opción mucho más sensata para mi gusto. Senegal ha ofrecido tierra gratis a los Haitianos.

Por mi parte, me parece que sería la mejor opción para los Haitianos. Ellos abandonan un país con problemas de terremotos y huracanas, así como de agotamiento de los recursos naturales. Y Senegal recibe las ayudas que Haiti iba a recibir. Ambas partes ganan.

Sin embargo, la lógica pura no siempre tiene razón. Porque estoy seguro de que los Haitianos no van a querer abandonar su país… ¿No?

Vamos, que los Haitianos no van a ser como los Irlandeses, Italianos, Escandinavos… que hace dos siglos emigraron a América cuando las cosas les fueron mal en sus países de origen. Y yo ahora me pregunto… ¿No deberíamos darles a los Haitianos esa opción?

En vez de decidir nosotros por ellos, ¿porque no damos a los haitianos la posibilidad de reconstruir su país o trasladarles a Senegal?

La reforma laboral de este país

Os dejo con una serie de puntos sobre la reforma laboral que escribe consultor anónimo:

    • Entender que el trabajo no es un “derecho adquirido”: nadie “nos debe” un trabajo. El trabajo tenemos que merecerlo nosotros mismos demostrando (y desarrollando) nuestras capacidades, nuestra involucración, nuestro esfuerzo. Y tenemos que hacerlo día tras día. Si lo hacemos así, no nos faltará trabajo, ya que seremos el “trabajador perfecto” con el que cualquier empresario quiere contar. Y si no hay empresarios que cuenten con nosotros, tendremos que arremangarnos y convertirnos en empresarios nosotros mismos. Lo que no vale es sentarse a esperar “a que me den un trabajo”, y quejarse porque nadie lo hace. O una vez conseguido un trabajo, “relajarse” porque ya tengo trabajo y luego quejarse cuando uno se queda sin él.
    • La empleabilidad es una responsabilidad esencial del trabajador.“A mí, que me formen” no es aceptable. Es uno mismo el que tiene que hacer el esfuerzo por desarrollar sus capacidades, por adaptarlas a las necesidades presentes y futuras del mercado de trabajo. Va en ello su capacidad de encontrar y mantener un trabajo en el futuro. ¿Que cuesta esfuerzo? Pues sí, claro, pero es lo que hay ¿Que no lo quiere hacer? Perfecto, pero luego no vale quejarse, ni esperar que otros resuelvan lo que tú no has querido resolver.
    • Con ese concepto de “ganarse el derecho a trabajar día a día”, carece de sentido el concepto de “contrato indefinido”. Un contrato debe durar en la medida en que ambas partes estén satisfechas. Si por alguna razón una de las partes deja de estarlo, el contrato debe poder romperse, sin más. Sin aspavientos. ¿Despido libre? Sí. ¿Con alguna indemnización? Según el caso. Y desde luego, no como son ahora.
    • Las indemnizaciones vinculadas al tiempo de permanencia en el puesto de trabajo son una idea terrible. Da igual que sean 45 días por año trabajado, 33, o 20. Sobra el “por año trabajado”. El despido de cualquier trabajador debería costar lo mismo. El único criterio que debería pesar para un empresario a la hora de decidir con qué trabajador cuenta o con cuál no es si es bueno, si es productivo. La situación actual provoca que en muchas ocasiones pierdan su trabajo personas mejor dispuestas y preparadas por el único motivo de que “cuesta menos” despedirlas.
    • El despido procedente debe ser mucho más habitual. Hoy por hoy es dificilísimo conseguir la calificación de “procedente” para un despido, incluso en situaciones de abusos palmarios. Una legislación excesivamente garantista hace que se permitan abusos intolerables por parte de determinados trabajadores; al final, el único recurso para el empresario es asumir y pagar un “despido improcedente”. De nuevo, costes de fricción artificiales que dificultan quedarse con las personas más productivas y deshacerse de las que presentan actitudes y comportamientos negativos.
    • Para evitar abusos, en uno u otro sentido, el cuerpo de Inspección de Trabajo debe estar dotado de recursos suficientes. Las investigaciones deben ser rápidas y eficaces, tanto ante denuncias como de oficio. Se trata de investigar, de forma independiente, las situaciones de conflicto que se puedan dar en las empresas. Y de tomar las decisiones justas, bien sea a favor del empleado o del empresario.
    • Las indemnizaciones, y la protección social (el paro) deben ser ajustadas. Se trata de evitar que el trabajador, y su familia, se mueran de hambre. Pero deben ser, a la vez, un incentivo para buscar trabajo cuanto antes. No puede ser que se perciba el paro como un medio de vida, “bueno no tengo trabajo pero como tengo el paro… no tengo prisa”. Es una sangría para las cuentas públicas, y un incentivo negativo para la búsqueda de empleo.
    • Los “derechos sociales”, por muy deseables que sean, no son conquistas irrenunciables. Básicamente, porque cuestan dinero. Cuesta dinero tener protección por desempleo, cuesta dinero pagar pensiones, cuesta dinero la sanidad pública, cuesta dinero la educación pública, cuestan dinero las bajas laborales, las jornadas limitadas, las vacaciones pagadas… Ese dinero sale de las arcas públicas. Y ese gasto sólo es sostenible en la medida en que haya ingresos que lo compensen. Si no hay ingresos, habrá que ir pensando en renunciar a ello. Igual que una familia que, cuando le van bien las cosas, puede permitirse tener un coche, una casa, vacaciones, viajes, comidas fuera… pero cuando van mal las cosas tiene que asumir que no puede ir de vacaciones, que no puede tener una casa en propiedad (y quizás tenga que vivir de alquiler en un piso compartido), que no puede comprarse una tele de plasma. “Ni un paso atrás” es un slogan muy bonito, pero si no hay dinero para mantener un ritmo de vida, habrá que reducirlo. Y esto, que se entiende tan bien en materia de economía doméstica, parece que si lo elevamos a nivel país es una aberración, cuando la lógica es exactamente la misma.

Personalmente, y a riesgo de tirar piedras sobre mi propio tejado, nunca he comprendido lo de la indemnización por despido. ¿Porque una empresa tiene que pagarte si no quieren que sigas trabajando para ellos? ¿Y que pasa si eres tu el que no quiere seguir trabajando para ellos y te vas? ¿No tendríamos que pagar a la empresa?

Al fin y al cabo, cuando un trabajador se va voluntariamente, también perjudica a la empresa, la cual se queda sin su experiencia y conocimientos.

Sin embargo esto no pasa. Y el problema es que no debería pasar en ningún caso. Si me echan, será porque no he sabido hacer bien mi trabajo, o bien porque la empresa va  mal y no se pueden permitir un trabajador como yo. Y si yo quiero que no me echen, pues tendré que, o bien hacerme imprescindible, o bien ser tan productivo que prefieran echar a todos los demás antes que a mi.

En suma, para mi, las relaciones laborales deberían ser como las relaciones de amistad. ¿Que quieres ser mi amigo? Pues gánatelo; y aunque te pueda perdonar muchas cosas, si me la juegas, adiós muy buenas. Y hay del que encuentre un buen amigo, al igual que con un buen trabajador, has encontrado un tesoro.

Los presupuestos Españoles en Gráfico

Genial forma de ver los gastos en las partidas de los Presupuestos del Estado de los tres últimos años.
Me impresiono lo mucho que ocupan las pensiones y los gastos administrativos. ¿Realmente necesita España tanto burócrata?