Archive for the ‘Viajes’ Category

No me sorprende nada…

Parece que las tonterías esas de no poder llevar líquidos (como si 30 ml de Nitroglicerina no pudiesen hacer volar un avión), de revisar los zapatos y 100 controles por todas partes eran mucho peor de lo que pensaba.
Y es que, además de tener unas restricciones tontas, los aeropuertos también tenían listas “secretas” sobre material que no podía llevarse en un avión.

– Perdone señor… no puede entrar en el avión con su abrigo
– ¿Como? ¿Y eso porque?
– Verá… pues porque sí

Esa ha debido ser la situación en muchos aeropuertos del mundo. Menos mal que alguien se ha alzado y lo ha denunciado.


San antonio de la florida

Ayer estuve en la ermita de San Antonio de la Florida. Se trata de una pequeña ermita cerca de Príncipe Pío que pintó Goya y que es una preciosidad. Yo no soy una persona muy artística que digamos, pero la ermita me encantó.

Pero no estoy escribiendo para hablar de las obras pictóricas de Goya, sino para hablar de cono tratamos a los turistas en Espana. Cuando visite la ermita, a las 19.00 había varios grupos admirando los frescos y algunos de ellos eran claramente extranjeros. Sin embargo, los carteles de la ermita están solo en español, al igual que un documental que tenían puesto sobre la ermita y Goya. ¿que cuesta poner unos carteles extra y unos subtítulos en inglés? Desde luego, sé que esos extranjeros se enteraron de poco, una pena considerando lo bonita e importante que es la ermita.

Yo he viajado bastante y una de las cosas que más me molesta es cuando los carteles o explicaciones de los lugares turísticos no vienen en un idioma internacional como el inglés. Me parece una falta de respeto hacia aquellas perdonas que deciden viajar a tu país gastandose su dinero.

Y luego nos quejamos de que solo atraemos turismo “del malo”.


El Transporte en Paris

Aquí estoy en París y me he quedado desagradablemente sorprendido por el alto coste del transporte en esta ciudad. Vamos a desglosar los gastos en el día de hoy:

  • Aeropuerto Orly – Estación de Montparnasse (20 min): 11,80€
  • Billete a Versalles: 5€
  • Billete diario en Paris: 12€

Y esto es solo el principio…


¡Me voy a Paris!

Mañana (o más bien dentro de un rato) me voy para Paris, asi que tengo justificación para no escribir durante unos cuantos días en el blog… solo espero que cuando vuelva siga escribiendo. Todo se verá.


Día 4: Odaiba e Ikebukuro

Hoy nos hemos levantado un poco más tarde de lo normal, pues no parecía que el día fuese a ser muy movidito. En principio pensábamos ir a Odaiba a ver el Comiket, que es un gran evento donde la gente se disfraza de sus personajes favoritos. Sin embargo, la información que teníamos era erronea y no se celebraba este fin de semana, sino el del 16 de Agosto (una pena… pero siempre quedará el domingo en Harakuju).

Llegamos a Odaiba en una linea de tren que no tenia conductor. Además, como era una linea elevada pudimos ver todo el paisaje hasta nuestro destino, Odaiba, una isla artificial que funciona como puerto de Tokyo.
Nada más desembarcar en Odaiba vimos una multitud de gente dirigiendose a un lugar; y como dice el dicho popular: ¿Donde va Vicente? Donde va la gente. El lugar reultó ser Fuji TV, donde había algún evento de algún anime de un perro. Había una gran cantidad de gente muy ilusionada así que suponemos que será muy popular por aqui (edición: Ahora sabemos que el perro es el símbolo de Fuji TV, seguimos sin saber sobre que era el evento). La entrada a las barracas y espectáculos eran 2500 yenes así decidimos pasar del tema y dar vueltas por Odaiba.

El resto de Odaiba esta vacio, y cuando digo vacio, es exactamente eso: VACIO. Estuvimos paseandola toda la mañana, prácticamente solos. Todo hubiese ido bien si no hubiese sido por dos detalles; que apenas había sombras, y que hacía aun más calor que en días anteriores. ¿Resultado? Acabamos como pollos asados.
A parte del calor y de nuestra solitud, Odaiba nos parecío muy diferente. Edificios muy nuevos y con una arquitectura muy moderna

Estuvimos en un Show de Toyota donde tenían coches para probar, pero como no tenía mi carne de conducir solo nos dejaron probar un coche que andaba y se dirigía solo… bastante curioso (aunque aun le falta mucho desarrollo, se paró a mitad de camino y nos tuvieron que venir a buscar). Luego montamos en la noria y pudimos ver Tokyo desde el mar, bastante bonito.

Tras pasear un poco más por la zona, decidimos intentar aprovechar un poco el día e ir a ver Ikebukuro, que en principio íbamos a visitar al día siguiente. Una vez allí comimos Ramen en un resturante de Seibu, uno de los grandes almacenes más grandes del mundo. Después fuimos al Metropolitan Area y subimos por unas escaleras mecánicas MUY altas.

En Ikubukuro no había mucho más que ver pero cuando nos íbamos a dar la vuelta nos encontramos con la estación de bomberos donde hacen un show mostrando el efecto que tiene un terremoto. Desgracidamente estaba ya cerrado (por 5 minutos) así que nos volvimos para el hotel (no sin antes pasar por unos columpios japoneses y hacer un poco el cafre)

Como era viernes, mucha gente del hostal tenía planes para salir. Al final, nos fuimos con Arturo, otro español que está viajando solo por Japon. Después del buen rato que tardamos en decidirnos, nos fuimos a Roppongi, una de las zonas más animadas de Tokyo, sobre todo orientada a Gaijins (extranjeros) como nosotros. El principio de la noche no fue muy agradable pues empezaron a salir de todos lados personas pidiendo que entrásemos en un prostíbulo o en otro, y algunos, incluso te cogían del brazo y te insistían. Fue bastante molesto.

Como no sabíamos muy bien donde ir, decidimos buscar un sitio para cenar, aunque al final, no lo decidimos nosotros, pues hubo un momento en que se nos abalanzaron 6 personajes de estos y para huir nos metimos en un Friday’s. La cena fue buena, aunque algo cara pues salió unos 12€ por persona.
Después de la cena, estúvimos fijándonos si había algún bar que mereciese la pena y no fuese un prostíbulo (de los cuales la zona, al parecer, está lleno). Al final nos decidimos por uno llamado “The First Bar”, aunque la recepción que nos dieron, con un hombre gritando a pleno pulmon “Bienvenidos”, nos hizo dudar de nuestra elección. El bar era agradable y extrañamente decorado, con copas por 6€.

La noche estuvo muy bien y yo la verdad es que me hubiese quedado más, pero si mañana queríamos visitar algo, necesitábamos coger algo de sueño. Así que a las 3:30 nos cogimos un taxi (que nos costo el equivalente a 36€, son MUY caros) hacia el hotel y nos fuimos a la cama.


Día 3: Ginza, Ebisu y Roppongi

Nos hemos levantado prontito y hemos desayunado en el hotel. Como todas las mañanas hemos ido a la parada de metro de Asakusa y nos hemos dirigido a Ginza.

Nada más salir de la estación, entre nosotros y nuestro destino se encontraba la gigantesca estación de Tokyo, que tuvimos que atravesar. Esta es la estación más grande de Tokyo y la verdad es que más que una estación de tren, parece una terminal de aeropuerto (es más, el aeropuerto de Bilbao es MUCHO más pequeño).

El area de Ginza nos sorprendió porque, a diferencia de Asakusa o Ueno, se nota que está mucho más occidentalizado. Incluso se podría decir que estás en cualquier gran ciudad americana, con sus enormes avendidas, altos edificios y multitud de coches.

Una vez conseguimos pasar a través de la estación de Tokyo, hemos ido a ver el palacio imperial, que también es la antigua localización del Castillo de Edo (es el nombre antiguo de Tokyo). Aunque el palacio no se puede ver por dentro, hemos visto el parque de su alrededor, sus murallas y el foso. Si tuviese que describirlo con una sola palabra, diría que es “Descomunal”. El foso es anchísimo y el area que cubre es enorme; es más, antes de ser destruido, el castillo de Edo era el castillo más grande del mundo.
Estuvimos un buen rato paseando bajo el sol abrasador (en serio, no os podeis imaginar el calor que ha hecho hoy) y viendo como todo el mundo se acercaba a las puertas del palacio/castillo. Después de eso, visitamos un parque cercano, el Hibiya-Koen, que tampoco tenía mucho de especial pero al menos nos dio un poco de sombra y un lugar donde comprar unos helados.

Dando por terminado Ginza, nos dirigimos al edificio Sony dando un paseo por el resto de la zona que no habíamos visto. Lleno de tiendas de Dior, Cartier, Prada y demás, Ginza es sin lugar a dudas la zona más pija de Tokyo. Lo más divertido era ver como, en los callejones entre las grandes tiendas había las tienduchas típicas asiáticas.
El edificio Sony estaba poniendo una exposición en 3d de peces de Okinawa. A parte de ver los prototipos de camaras, ordenadores y pantallas de sony (no vimos nada especialmente rompedor, excepto una cámara que sacaba fotos cuando reconocía una sonrisa), el cine 3d estuvo interesante.

Ahora nos dirigimos a Ebisu, una zona a la que la guía no parecía dar mucha importancia pero que al menos resultó agradable. Lo más destacado era el centro comercial Yaebisu Garden Place, que no tenía mucho de especial aunque el contraste que hacía con el resto de la zona era impactante. Un edificio altísimo flanqueado de edificios modernos y a su alrededor todo casitas chiquititas.

En este momento fue cuando cometimos el error del día. Como veíamos que teníamos mucho tiempo para visitar Roppongi, dicidímos ir andando desde Ebisu hasta Roppongi, camino que, en el mapa, tampoco parecía muy largo. Craso error. Tardamos más de dos horas en llegar subiendo y bajando cuestas y perdiondonos continuamente bajo un sol aun más abrasador que antes. Viendolo positivamente, pudimos ver varias zonas interesanes, como el palacio del hermano del emperador (más bien la entrada al jardin) y el barrio de Hiro, un area muy arbolada y agradable que parecía bastante rica (se veían buenos coches). Lo más gracioso del camino fue cuando, minutos después de haber pedido direcciones a una señora mayor, la vimos corriendo como una descosida hacia nosotros, solo para decirnos que la salida no era una estación de tren sino otra distinta. Aun ahora me da pena la pobre.

Ya en Roppongi (nos dimos cuenta fácilmente que estábamos alli por la gran cantidad de gente que de repente apareció por las calles) entramos sin quererlo en uno de nuestros destinos, Roppongi Hills. Este no es tu centro comercial habitual, sino que es una pequeña microciudad, un conjunto de edificios que tienen oficinas, residencias para los empleados, tiendas de ropa, cines, restaurantes, bancos, cafeterias… Es decir, todo lo que uno podría desear. Roppongi Hills fue diseñado con el objetivo de satisfacer todas las necesidades de sus habitantes y, la verdad, parece que lo consiguen.
Estuvimos un buen rato visitando los distintos edificios y residencias de Roppongi. Lo más divertido fue cuando entramos al edificio de Asahi TV, y vimos que los baños eran una verdadera maravilla tecnológica; me remito a los videos de Youtube al respecto.

Como solo con Roppongi Hills teníamos a poco, nos dirigimos a Tokyo Midtown, otro conjunto de edificios con la misma finalidad que Roppongi Hills, aunque más nuevo y menos glamuroso. Lo mejor de este centro era su jardin japones, en el cual estuvimos descansando un buen rato.

A todo esto, aun no habíamos comido nada excepto yo, que había desayunado 3 tostadas y me había tomado un Pan de Melón. ¿La hora? 18:00.

Para finiquitar el día nos fuimos a la Torre de Tokyo, que es la famosa torre que aparece en todos los mangas y muchas fotografías de Japón. Está construida a imitación de la torre Eiffel, pero en rojo y blanco. Tras un pequeño paseo hacia ella (durante el cual Borja estuvo sacando fotos en cada esquina), subimos a la torre y sacamos, literalmente, cientos de fotografías. La verdad es que Tokyo, tras verla desde arriba es una ciudad muy peculiar. Como veréis en las fotos, la ciudad se extiende hasta el horizonte, todo lleno de pequeñas casitas excepto en algunos puntos de la ciudad donde, de repente, se elevan grupos de rascacielos. Estuvimos en la torre un par de horas para poder coger así las vistas de día y de noche, y la verdad es que es una vista digna de ver (y merecedora de los 8€ que nos ha costado 😉

Finalmente, agotados y deseosos de descansar y narraros todas estas experiencias, fuimos al hotel, no sin parar, por fin, a comer (solo yo, Borja todavía no ha comido nada). Fuimos a un restaurante de Sushi, ¡mi primer sushi japones! Y la verdad es que no decepcionó.


Día 2: Asakusa y Ueno

Hoy nos hemos levantado en Ikebukuro, donde durmimos ayer. La verdad es que el hotel fue mejor de lo que nos esperábamos y, a parte de un poquito de calor, todo fue bien. Después de desayunar en un restaurante “a la americana” (donde pude contemplar mi primer retrete japones), nos dirigimos directos a Ueno, desde donde empezamos a caminar direccion Asakusa.

Primero os voy a explicar cuales eran nuestros planes para hoy: primero, Asakusa (zona antigua y llena de templos), luego ir al Hostal donde nos íbamos a quedar definitivamente para hacer el Check-In; después, ir a Ueno y, finalmente, ir a la Universidad de Tokyo.

Así que el primer paso era ir a Asakusa, y por el camino fuimos a ver los barrios de Inaricho (conocido por la venta de productos religiosos) y de Kappabashi-dori (famoso por sus comidas de plástico y utensilios de cocina).
Nada más empezar a caminar pudimos ver nuestro primer santuario Shintoista y a la primera persona rezando. Estuvimos a punto de comprar algún talismán pero al final decidimos por esperar a otros templos. Después de éste, pudimos visitar muchos más santuarios y la verdad es que, hasta el santuario mas pequeño tiene su encanto.

Ya muy cerca de Asakusa, Borja me llamo la atención sobre lo que parecía un pequeño templo budista, pero, al acercarnos, resultó ser el “pedazo” templo budista. Era enorme y con un “Hall” amplísimo, todo con pan de oro. Como no venía en las guias y no había ningún folleto en inglés, preguntamos a una agradable señora quien llamo a un monje (primer monje que vimos) que nos contó que éste era el templo principal de una secta muy importante de Japón. Vamos, que tuvimos suerte de encontrarlo.

En el último tramo había tiendas de todo tipo; de comida de plástico, de comida (de dulces hechos en el momento), de quimonos, de espadas, de zapatos, de abanicos… Y tras dar unas vueltas por ellas, nos dirigimos hacia el Sennon-Ji o Asakusa Kannon. Este templo budista fue destruido en la II Guerra Mundial, pero ha sido reconstruidos recientemente. Estuvimos un buen rato en este complejo “templero”, visitando la págoda, el quemador de incienso, los vendedores de talismanes…

Tras “imbuirnos” de religión budista, fuimos a hacer el Check-in al hostal, el cual realizamos sin nungun problema. Pudimos conocer a dos de nuestros compañeros de habitacion, Axel y Alberic, ambos Franceses. Después de elegir cama y de deshacer un poco las maletas fuimos a comer por la zona. Hoy tocó Fideos de Soba, que nos han gustado mucho.

Con los estómagos llenos, nos dirimos hacia Ueno, y lo primero que vimos fue el magnifico parque al estilo central park. Como andabamos cortos de tiempo, fuimos directamente al museo de Tokyo (que cierra a las 17:00). Yo pagué como estudiante, aunque enseñé un carnet joven (¡aviso a navegantes!). Empezamos visitando el Pabellón Honkan, de arte japones y no nos dio tiempo a ver nada más. Salimos del museo y dimos una vuelta por el parque, viendo la pagoda y varios templos más.

Nuestra próxima parada era el Distrito Yanaka, donde aun se conservan mucha casas de la era Edo y hay un enorme cementerio. La zona es realmente bonita, con casas muy antiguas pegadas con modernas y con maquinas expendedoras por todas partes.

Estuvimos también entrando a varios templos, aunque en uno nos miraron muy mal. Al final nos metimos un poco y vimos que estaban en una ceremonia o reunion así que preferimos no molestar. Juzgando la situación a posteriori, yo creo que era alguna reunión de Yakuza o algo raro…

Despues fuimos a la Todai (universidad de Tokyo), la cual nos costo un poco encontrar. Al final tuvimos que preguntar a un policia que nos ayudo mucho. Ya en la entrada, la atravesamos como si fueramos unos alumnos más (escondiendo un poco la guía que llevabamos en las manos) y entramos en algunos edificios. Los edificios en general estaban muy mal conservados y la verdad es que esa parte de la universidad no nos gustó mucho. Tras unas vueltas preguntamos a un estudiante filipino donde podíamos encontrar la famosa torre del reloj que aparece en el manga Love Hina.

Pero como no podia ser de otra manera nos volvimos a perder a por el camino así que preguntamos a una segunda persona que nos acompañó hasta debajo del mismo. Finalmente, tras ver un poco más de la universidad (junto con la cafeteria) nos fuimos al hotel.